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15 sept 2010

Naufragio


Paz, tranquilidad. Ahora solo sentía eso, hacía ya rato que no sentía frío, ni miedo, ni angustia. Vagamente era consciente de que iba a morir, pero allí flotando en el agua lo único que podía sentir era como la corriente se movía a mi alrededor y como las olas me mecían y acariciaban suavemente como si fuese un inocente baño a media noche. Por encima de mi cuerpo había un firmamento luminoso-creo que esta fue una de las razones por las que me encontraron-, a pesar de que mantenía los ojos cerrados podía adivinar la luz del cielo estrellado y la luna prácticamente llena, brillando. Estaba en ese momento de éxtasis, de clarividencia y de tranquilidad justo antes de perder definitivamente el sentido.

Entonces escuché una voz que me llamaba a gritos, pero yo ya no quería escuchar a nadie, ya no necesitaba que nadie me salvase, solo quería desaparecer para siempre. La voz era persistente, aunque no hablaba mi idioma la entendía perfectamente. En cambio yo no hice nada por responder. De repente sentí como unas manos me agarraban y me sacaban del agua. No quería que hiciesen eso, me intenté resistir pero ninguno de mis músculos respondió. Volvía sentir frío y miedo. "¿Porqué?" "¿Porqué me hacen esto?" Es lo último que logré pensar antes de perder el sentido.

Cuando me desperté me encontré totalmente perdida, no sabía donde estaba, como había llegado allí ni como me llamaba. Me moví un poco procurando buscar una postura mas cómoda-aun sin abrir los ojos- y una punzada de dolor me atravesó todo el cuerpo y me recordó todo lo sucedido. Las horas de frío, dolor y angustia intentando mantenerme a flote luchando con la marea, procurando llegar a alguna parte, al principio, simplemente intentando no hundirme, más tarde. También noté un sabor salado y reseco en la garganta y en la boca y rememoré como había gritado hasta quedarme sin voz y sin respiración esperando que alguien me oyese.

Volví a concentrarme en donde estaba cuando una especie sacudida casi me tira de donde me encontraba. Abrí los ojos y me vi en una especie de estancia muy estrecha, que a todas luces era un camarote. Yo me encontraba en una pequeña cama, tapada con un manta marrón descolorida. La estancia tenia las paredes metálicas pintadas de blanco, en sus orígenes, ahora casi gris, que estaban manchadas aquí y allá de óxido. Me pareció que estaba en una litera, pues justo a mi derecha había una cama idéntica a la mía con otra en la parte superior. El armazón de la litera estaba pintado de verde oscuro ligeramente descascarillado. El escaso mobiliario de la estancia lo completaba una especie de mesilla con dos cajones, pegada a la pared y clavada al suelo- como es habitual en los barcos- que para hacer honor a la verdad era bastante fea. Aunque el conjunto de la habitación tampoco presentaba un aspecto demasiado acogedor.


23 abr 2010

Una dósis de realidad

Pablo estaba paseando por la playa, explorando. Estaba corriendo porque los pulpos que habían salido del agua estaban caminando sobre sus tentáculos y le perseguían como pequeñas máquinas articuladas sacadas de una película de aventuras. De repente se tropieza contra algo. Los pulpos le van a alcanzar. Pero de pronto todo desaparece como niebla, todo se vuelve demasiado real cuando se da cuenta con lo que ha tropezado. ¡¡SABELA!! Pero no era Sabela en realidad, no era la alegre niña de ojos verdes y cabello castaño que él conocía. Era como una muñeca, con la piel totalmente blanca que contrastaba con el rojo escarlata de la sangre que se extendía, viscosa bajo su cuerpo inmóvil.
En ese preciso instante fue consciente de que el mundo cambiaba para él a partir de entonces, ya no era un niño.

18 abr 2010

Alicia


Yo sí soy realmente y completamente yo. Todos queremos desvanecernos de vez en cuando como Cheshire, pero esto no es un sueño, es la vida real. No me puedo defender del mundo con un cucharón, pero tengo intacta mi muchedad. Aunque la sala esté terriblemente llena, me complace saber que estoy loca y que las mejores personas lo están. A pesar de todo siempre: deliranza, por cierto, me encanta pensar seis cosas imposibles antes de desayunar. Porque solo es imposible si lo piensas, porque yo sí sé en que se parecen un cuervo y un escritorio.

Felicitemos a todos en nuestro día de no-cumpleaños y a quien no le guste… ¡Que le corten la cabeza!

Bien viaje.