23 abr 2010

Una dósis de realidad

Pablo estaba paseando por la playa, explorando. Estaba corriendo porque los pulpos que habían salido del agua estaban caminando sobre sus tentáculos y le perseguían como pequeñas máquinas articuladas sacadas de una película de aventuras. De repente se tropieza contra algo. Los pulpos le van a alcanzar. Pero de pronto todo desaparece como niebla, todo se vuelve demasiado real cuando se da cuenta con lo que ha tropezado. ¡¡SABELA!! Pero no era Sabela en realidad, no era la alegre niña de ojos verdes y cabello castaño que él conocía. Era como una muñeca, con la piel totalmente blanca que contrastaba con el rojo escarlata de la sangre que se extendía, viscosa bajo su cuerpo inmóvil.
En ese preciso instante fue consciente de que el mundo cambiaba para él a partir de entonces, ya no era un niño.

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