Duele el vacío de saber que no estarás. Duele saber que soy una cobarde por no querer acercarme, para no hacernos más daño. Duele creer que con el tiempo te olvidaré y se cerrarán las heridas del pasado. Duele no poder hacer nada por salvarte, mientras intento no caer en el abismo de la tristeza. Que solo sé expresar con palabras vacías. Mientras el corazón se para contando sus últimos latidos para poner fin a su existencia bajo la mano implacable de la muerte. Que aunque nos dé miedo decirlo, es lo que nos espera. Qué sino el vacío.
13 mar 2010
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